jueves, 27 de junio de 2013

Capítulo 14; Esto no estaba en mis planes.

El día del vuelo llegó, a las seis de la mañana quedamos todos en el aeropuerto. Una vez allí hicimos todo lo que teníamos que hacer, mi madre nos acompañó, me despedí de ella y cogimos el avión. Unas horas de vuelo que merecieron la pena.

Llegamos a Colombia, por fin. Cogimos nuestras maletas y nos dirigimos hacia el hotel que habíamos reservado, dos habitaciones, una de ellas con una cama de matrimonio y otra individual, en ella dormían Jose y Sara en la de matrimonio y Claudia en la individual, en la otra habitación dormíamos Lucas y yo. Llegamos al hotel y cada uno se fue a su habitación, dejamos las cosas, nos arreglamos y quedamos todos en la recepción del hotel, todavía era por la mañana, así que decidimos ir a desayunar por ahí. 

Íbamos a estar un mes en Colombia. Salimos del hotel de cuatro estrellas y fuimos a desayunar a una cafetería de los alrededores. De la que íbamos de camino encontramos una especie de mercado lleno de gente comprando y vendiendo, decidimos asomarnos a ver si había algo interesante, y efectivamente había cosas muy bonitas, ropa, accesorios... Al final nos llevamos alguna que otra prenda. 

Todas las colombianas son bastante morenitas y Claudia al ser tan, pero tan blanca se sentía un poco avergonzada. Después de un rato llegamos a la cafetería, nos sentamos en una de las mesas de la terraza.

¿Qué queréis tomar? Pregunta Jose mientras se levanta de la mesa.
—Una tostada y un café con hielo. —Contesto.
—Yo, un colacao. —Responde Sara.
—Pues a mi pídeme... Un café con hielo también. —Contesta Lucas.
—Marchando. —Dice Jose mientras entra al bar.

Que bonita es Colombia, hay cosas realmente impresionantes, también hay gente bastante peculiar...

Llega Jose a la mesa y se integra en la conversación.

—Vengo ahora, voy al baño. —Digo.

Cuando estoy dentro de aquel bar.

—¡¿RICHARD?!
—¡¿ALBA?!

Sí, efectivamente, era Richard mi compañero de escuela, hacía tanto tiempo que no le veía, habrían pasado 7 años desde la última vez que le vi. Es un chico morenito, de ojos verdes y de pelo castaño. Nos damos un abrazo y rápidamente emprendemos una conversación.

—¡Cuánto tiempo!, ¿Qué haces aquí? —Me pregunta Richard.

—¡Ya!, 7 años más o menos, nada simplemente vine de vacaciones un mes.
—Jo, que bien, me alegro mucho de verte.

Mientras nos damos un abrazo de despedida, entra Lucas alterado.

—¡Eh, tú! sí, tú, suelta a Alba ¡ya!

Richard se separa rápidamente, no quiere problemas.

—¿Qué narices te ha dado? Es sólo un amigo de la infancia.
—Ya, ya, espero que solo sea eso...

Se da la vuelta y sale del bar a sentarse con los demás, yo hago lo mismo. 

Richard viene a traernos los cafés y demás, los posa sobre la mesa y se va, Lucas le sigue con la mirada, su expresión facial no es precisamente de felicidad. Acabamos los cafés y nos vamos a dar una vuelta, me despido de Richard, espero volver a verle, fuimos novios de pequeños, pero nada serio, la mítica bobada de niños de preescolar.

Volvimos al hotel a ducharnos, hacía demasiado calor ahí fuera, cada uno en su habitación.

—¿Seguro que sólo es un amigo? —Me pregunta Lucas entrañable.
—¡Claro que sí bobo!
—¿De qué le conocías?
—Como bien dije antes, es un amigo de la infancia, fuimos novios en preescolar.

Las caras que ponía Lucas lo explicaban todo, tendría que haberme callado lo de que fuimos novios...

Una vez todos duchamos decidimos quedar en el restaurante del hotel. Mientras estamos comiendo me llega un mensaje.

"Hola Alba, voy a tardar un poco en llegar a Londres, mi madre quiere pasar unos días en Colombia, cuando llegue a Londres, te aviso, un beso. Carlos."

Todos notaron mi cara de sorpresa, ¿enserio? No me lo creía, ni mucho menos, esto es más que casualidad. En la respuesta le conté que estaba en Colombia también, ya nos veríamos.

Cuando acabé de comer decidí subir a la habitación, no me encontraba bien, todos se quedaron abajo a comer el postre, a mi no me apetecía nada, nada más subir me tumbé en la cama. Después de un rato sube Lucas.

—¿Qué te pasa?
—Nada, simplemente me duele la barriga.
—Normal, estás todo el día comiendo, corta un poco.

¿A qué vino eso? Me pregunto.

—¿Qué cojones dices? Tampoco como tanto. —Respondo furiosa.
—No... —Responde Lucas en tono irónico.
—Vete de aquí, quiero estar sola. —Le digo mientras le dirijo hacia la puerta.

Se va, ¿a qué vino ese estúpido comentario?, ¿Será verdad? Tampoco como tanto... Intento obviar el comentario y vuelvo a la cama.

Sin darme cuenta me quedé dormida, bueno, me vino bien esa pequeña siesta, ¿dónde estarán los demás? Llamo a Sara.

—¡Hola!, ¿dónde estáis? —Pregunto medio dormida.
—Estamos dando una vuelta por Colombia, ¿te unes?
—Sí, ¿dónde estáis?
—En la plaza cerca del mercado, te esperamos aquí, no tardes.
—Me arreglo un poco, y voy.
—De acuerdo.

Salgo del hotel y llego al mercado, ¡esto es tan grande! a saber donde están... Me mezclo entre la gente del mercado, y derrepente me agarran de los brazos, me tapan la boca y los ojos, no veo nada, noto que me cogen en brazos y me meten en una especie de furgoneta o camión, no logro soltarme, estoy atada de pies y manos. Tengo frío. Después de más o menos media hora me sacan de aquel coche, sigo sin ver nada, intento pedir ayuda pero no puedo hablar. Solo oigo ruidos y voces.

—Abre la puerta, la meteremos ahí. —Dice una de las personas.

Me lanzan y caigo sobre una especie de colchón. Me destapan los ojos, son varios hombres, no les puedo ver la cara ya que tienen un pasamontañas que se las cubre, solo se le ven los ojos.

—Acomódate guapa, vas a estar aquí un tiempo.

No entiendo nada, ¿dónde narices estoy?

lunes, 10 de junio de 2013

Capítulo 13; Un viaje planeado.

Querido diario;

Ya se han terminado las clases, las vacaciones de verano por fin han llegado, y esta vez me voy de vacaciones con Sara y Claudia, hemos hablado de la posibilidad de ir a América, Los Ángeles, pero también nos gustaría ir a Colombia, ya que mi tía vive allí y me gustaría ir a visitarla. De todos modos, todavía hay que hablarlo con detenimiento. 


El grupo de antes, Mateo, Nacho, Daniela y Claudia, ha desaparecido del todo, Daniela, ya no está entre nosotros, Nacho, se fue a vivir a Barcelona, con Mateo ya no hablo y Claudia, bueno, no tenía pensado volver a hablar con ella, pero no deja de ser una de mis mejores amigas, de todas formas no olvido todos esos momentos con ellos, siempre serán mis amigos. Lo que sentía por Mateo,  al igual que nuestra amistad se ha desvanecido, eso quedará en un simple recuerdo tonto, al igual que muchos otros. 


Al salir de las clases, todos estaban muy alterados, normal. Esa misma tarde, Lucas cogió el coche de su padre y nos llevó a Claudia, Sara, Jose y a mi a la playa, otra tarde entre amigos y bueno, Lucas, es más que un amigo. Sacamos la cámara y empezamos a hacer fotos como subnormales, las horas pasaron muy rápido, con Lucas... En fin, me gusta, y creo que yo a él también, pero no es seguro. 

La hora de regresar a casa se acerca, hemos planeado ir a casa a ducharnos, cambiarnos y luego ir a dar una vuelta ya por la noche, y eso haremos. Claudia y Sara se preparan en mi casa. Antes de marcharnos de la playa vi a Lucas tonteando con una chica, le agarré del brazo y le llevé a la otra punta de la playa, me senté encima de una roca y empezamos a hablar.


-Bueno, es que me ha molestado bastante que estuvieras hablando con esa chica. -Le digo en tono grotesco.


¿Por? Solo estábamos hablando.

Ya bueno, tampoco tengo el derecho de decirte esto, porque solo somos amigos.
Yo quiero que tengas ese derecho. -Me contesta mientras me mira a los ojos.
¿Qué quieres decir? 
Me gustas. -Se acerca y me besa. 

Un beso eterno, que hace que el tiempo se pare. Volvemos con los demás y nos vamos. 


Llegamos a mi casa, subimos las tres a mi cuarto y empiezan a preguntarme.


Pero, ¿qué hiciste con Lucas? -Pregunta Claudia.

Nada. -Le respondo.
Ya, ya... -Dice Sara en tono sarcástico.
Bueno, mejor cambiamos de tema ¿no? -Digo intentando salir de la situación.

Nos duchamos y preparamos y bajamos al salón para hacer tiempo y vuelve a salir el tema, simplemente pasé de contestar.


Vinieron Jose y Lucas a picarnos, y fuimos al nuevo bar que abrieron en la ciudad. 


Llegamos y les comentamos a los chicos que ibamos a ir de vacaciones a Los Ángeles o a Colombia, la opción que más nos gustaba era Colombia, pero todo se tendría que decidir.

—Una pregunta, ¿podríamos ir con vosotras? -Comenta Jose.

Sara, Claudia y yo nos miramos y asentimos a la vez.

—Claro, así todo será más divertido. -Responde Claudia.

Después de mucho discutir decidimos el día de salida, será dentro de tres semanas, e iremos a Colombia, que ganas. Ya es muy tarde y cada uno se va a su casa. Nada más llegar me tumbo en la cama de mi habitación y pienso que hecho de menos a Raúl, miro el móvil y tengo un mensaje de Carlos, un dominicano que conocí el verano pasado a través de Alfredo, mi ex-mejor amigo, yo a Carlos le conocí en agosto y a finales de septiembre se volvió a su país: La República Dominicana, a veces hablaba con él, pero casi nada. El mensaje decía: "Alba, en agosto voy a volver a Londres, cuando haya llegado te avisaré para tomar algo". Carlos me saca tres años, pero cuando le vi por primera vez, me gustó. A este mensaje le contesté: "¿Sí? ¡Genial! Espero verte pronto :) "

Que ganas de que vuelva, le echo de menos.