miércoles, 29 de mayo de 2013

Capítulo 12; Todo tiene un fin.

...Al día siguiente un mensaje me despertó: Princesa, siento decirte esto, me mudo, me vuelvo a México por temas de trabajo, recuerda que siempre estaré en tu corazón, he pasado los mejores días junto a ti pequeña, no te olvides de mi. Mil besos. Raúl.

Mis ojos comienzan a derramar lágrimas, ayer intenté olvidarme de él, y lo conseguí durante cinco minutos, no puedo dejar de pensar en él, es tan sencillo decirlo, tan difícil conseguirlo. Él no estaba en mi mente, estaba en mi corazón, le quería, le quería de verdad. Decir que no me importaba sería mentirme a mi misma, esto me va a costar. 

Mientras, Jose, Sara y Lucas siguen durmiendo, bajo al salón a leer y a leer una y otra vez ese mensaje, las lágrimas recorren mis mejillas, no puedo, no puedo parar de llorar. Baja mi madre y se sienta conmigo en el sofá. -Alba, ¿qué te ha pasado? -Pregunta curiosa. Mi única reacción fue enseñarle el mensaje, me da un beso en la frente y vuelve al piso de arriba. Mi padre baja, intento que no me vea llorar, se dirige a la cocina, coge un vaso de agua y vuelve a subir.

Poco a poco, Sara, Jose y Lucas se van despertando. No saben ni donde están, es gracioso verles en ese estado, la resaca a mi se me ha pasado. Es sábado, hace sol ¿no es evidente? Vamos a la playa, el único problema es que Jose y Lucas no tienen bañador ¡No hay problema! Nos acercamos a una tienda cercana para que los compren, vale, está cerrada, da igual, vamos a la playa. Llegamos, extendemos las toallas y nos tumbamos a tomar el Sol Sara y yo, mientras los chicos se querían bañar, pero no tenían bañador y se tuvieron que quedar en la toalla, igual que niños pequeños, empiezan a hacer castillos de arena, patético pensamos Sara y yo, mientras estamos tomando el Sol, Jose y Lucas mantienen una conversación que no podemos evitar escuchar.

Que gran diversión. -Dice Jose en tono irónico.
Oye tío, yo me quiero dar un baño. -Le contesta Lucas.
¡Tengo una idea! -Grita Jose mientras se levanta de su toalla, se quita los pantalones que traía y se queda en calzoncillos. 

A Sara y a mi nos hizo tanta gracia que no podemos parar de reírnos, Lucas le sigue el juego y hace lo mismo, seguido de esto se van al agua., vaya dos, decimos al unísono, a nosotras también nos apetecía un baño, y allá vamos. Empezamos a hacer el bobo los cuatro como niños de cinco años, pero nos lo pasamos bien. Mientras estoy hablando con Sara, Lucas me coge de las piernas y me levanta, nos caemos, risas y risas durante toda la tarde. Cuando he conseguido olvidarme más o menos de Raúl, otro mensaje me llega de él: ¿Me echas de menos? Yo a ti sí, no puedo dejar de pensarte, te quiero pequeña. Simplemente le contesté: 

Sí, te echo de menos, ¡claro que lo hago! No puedo olvidarme de ti de un día para otro, yo también te quiero, y aunque me duela decirte esto, tengo que decirte que me dejes en paz, tengo que seguir con mi vida, pero nunca, prométeme que nunca me olvidarás.

Me ha dolido tener que decirle eso, pero tenía que hacerlo. No recibo respuesta...

La tarde pasa, el mensaje de Raúl me ha dejado un poco decaída, no puedo reírme con la fuerza que lo hacía, lo hago todo sin ganas, volvemos cada uno a nuestra casa. Llego a mi habitación y de la estantería saco un álbum de fotos que había echo con Raúl, fotos juntos que habíamos echo durante las tardes, momentos inolvidables que permanecerán ahí durante mucho tiempo. Otra vez, las lágrimas brotan de mis ojos como si de una fuente se tratase, no puedo olvidarle, y menos si veo esto, fotos nuestras montando en skate, y todo... 

Mi madre pica a la puerta de mi cuarto.

*toc toc* Alba, ¿puedo pasar?

Sí mamá. 
Entra y se sienta en mi cama, a mi lado. 
No llores, es una tontería, dentro de un tiempo te darás cuenta que esto simplemente es una pérdida de tiempo. Se va y cierra la puerta despacio.

Está claro que no me entiende, sé que cuando pase el tiempo me daré cuenta de ello, pero de momento me importa y mucho, para mí es algo importante. Aún son las ocho de la tarde, pero no puedo más, me echo a dormir, a la mañana siguiente un fuerte dolor de cabeza de tanto haber llorado durante la noche. Bajo a la cocina y me tomo una pastilla, me pareció oír que picaban a la puerta, voy a mirar pero no hay nadie, simplemente un skate, que consigo lleva una nota, cojo el skate y la nota y vuelvo a entrar en casa, me siento en el sofá y leo detenidamente: 

No te pude contestar al mensaje, creo que este será el fin, te regalo este skate, es el que siempre utilicé, con este aprendí y quiero que tú hagas lo mismo, quiero que cuando estés triste lo mires y pienses los recuerdos que quedarán en el pasado, pero recuérdalos, y a mi con ellos, adiós.

Le quiero.

Llamo a Sara para contarle todo, me dice que me tranquilice y que aunque me haga daño a mi misma piense en él si lo necesito, vendrá ahora a casa, a parte de llamar a Sara hablo con Carla, está muy feliz allí en Barcelona, ha conseguido novio y parece que las cosas le van bien, Nacho me contó que la chica que había conocido ahora era su pareja, parece ser que también le va bien, al parecer a todos las cosas les funcionan correctamente menos a mi. 

Como ahora soy amiga de Claudia algunas tardes las pasa en mi casa o yo en la suya, nos contamos secretos y todo funciona bien. Cojo el skate y en la parte de atrás ponía: "Si tú me dices ven, yo lo dejo todo". Era nuestra frase, fue ese pequeño detalle que marcó nuestra historia. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Capítulo 11; Fiesta, fiesta y más fiesta.

La semana volada, el fin de semana pasado nada interesante. Ahora que lo pienso, desde que empecé a escribir este diario me han empezado a pasar cosas más interesantes, antes mi vida era bastante aburrida.

Bueno, a lo que iba; La semana pasó muy rápido, cada día que pasaba, mis ganas de las fiestas aumentaban.   Ya viernes, por fin. Pienso. Llego a mi casa, con Sara, dejamos las mochilas y demás cosas en mi habitación, comemos rápido y subimos al piso de arriba. Nos duchamos, maquillamos y arreglamos todo lo que podemos. Unas vans, pantalones cortos, y camiseta básica, nada del otro mundo. Sara, otro tanto de lo  mismo. Vamos decididas a pasárnoslo bien, nada ni nadie nos va a estropear estos días.

Ya listas, bajo a la cocina a pedirle dinero a mi madre, supongo que me dará poco. Mi voz de niña buena, sólo la utilizo en estos casos.

Mamá, ¿me prestas algo de dinero para ir a las fiestas?
Claro hija, toma. -Extiende la mano.

Miro, un billete de veinte euros, que bien, pensé que me iba a dar cinco o algo así... Salí de casa con Sara, ganas de pasarlo bien, estar hasta las tantas de la noche, no pensar en nadie, en mi y ya está. Liarla, desfase y demás. Llegamos a la fiesta. Hoy tenía pensado olvidarme de Raúl y de Álvaro, objetivo conseguido, nada más llegar, un grupo de tíos se me cruzan, dos de ellos me guiñan el ojo. Hay dios, pensé, y eso nada más llegar. Nos acercamos a uno de los bares a conseguir bebida. 

Vamos a la zona donde están las atracciones, algunos guajes, no pasa nada. Son las nueve de la noche, la cosa se empieza a animar, me vuelvo a cruzar con los chicos de antes, esta vez más de cerca, me sonríen. ¿Dónde está Sara? La he perdido, llevo bebiendo alcohol desde las seis, no sé ni dónde estoy. Me vuelvo loca, no sé donde está sara. Me vuelvo loca buscándola, me pongo nerviosa. Aquellos chicos se me cruzan, otra vez, pero ahora deciden hablarme.

Hola, ¿qué buscas? -Me dice uno de ellos.

A mi amiga, la he perdido, no sé donde está.

Uno de los chicos más guapo me pide el número de teléfono, se sienta en un banco cercano y me pide que me siente, él le hace un gesto con la mano a sus amigos, ellos captan la indirecta y se van. Me quedo sola con él en el banco, Sara no está, son casi las diez de la noche, sigo sentada en el banco con ese chico que no sé ni como se llama, la curiosidad me invade.


Bueno, llevo un rato aquí contigo y aún no sé como te llamas. - Le pregunto curiosa.

Tienes razón, soy un mal educado, me llamo Lucas, ¿y tú?
Alba. -Me sonrojo y le sonrío.

El tiempo pasa y yo no me doy cuenta, me lo estoy pasando muy bien, aunque esté sentada en un banco hablando, es muy majo y gracioso, además de guapo. Al rato llega Sara, con un amigo de Lucas de la mano, Lucas se levanta y va a hablar con su amigo, Sara me confiesa que está saliendo con él, me quedo anonadada, como anda la peña... Su novio se llama Jose.


Jose, Sara, Lucas y yo vamos a por algo de beber. Más alcohol, más diversión. La noche continúa, cada vez estoy peor, no puedo sostenerme. Hoy mis padres no están, mi madre está durmiendo con mi padre en el hospotal. Así que invité a Jose, Sara y a Lucas a dormir a mi casa. A la mañana siguiente...

martes, 21 de mayo de 2013

Caítulo 10; Un pequeño susto.

01:00 am. No puedo dormir, estoy tirada en la cama, llueve, mucho, toda la casa en silencio, oigo la lluvia, la noche es fría, tengo hambre, sigilosamente me levanto de la cama y bajo a la cocina, como un par de galletas y vuelvo a mi habitación, me meto en la cama y otra vez la misma situación. El choque de las gotas de lluvia contra el cristal, ese momento me ayuda a pensar, a relajarme, a desconectar. Pienso, no en lo de siempre, no pienso en Raúl, no pienso en Álvaro, simplemente, pienso en mí, ni en mi prima Carla, solo yo.

Al final, consigo dormirme, es viernes, me despierto, desayuno, me visto y llego tarde... Otra vez aguantar el sermón de la Señorita Olivo, ya me lo sé de memoria. Voy hacia mi sitio, hoy Sara no ha venido a clase, estará mala. Pienso. Ésta vez, las clases se me hacen eternas, sigo sin centrarme en los estudios, ¿qué me pasará? La verdad, me da igual todo, saco mi móvil y empiezo a hablar con Sara.


"Ey, ¿estás bien?"- Le pregunto.

"Sí, me duele un poco la cabeza, nada más".

La conversación se prolonga hasta el final de las clases, no me pillaron, que suerte. Salgo de el instituto de camino a mi casa, me encuentro a Álvaro agarrado de la mano de una chica, en ese momento un ataque de celos me invadió por dentro.


¡Álvaro! -Grité, mientras alzaba la mano.

Hola Alba.-Dice mientras suleta la mano de esa chica desconocida y se acerca a mi.

Llega y me da dos besos, la chica que estaba con él interrumpe  -Bueno, yo me voy. Álvaro le contestó con un simple "adiós". Seguimos hablando y decide acompañarme a mi casa. Cuando llegamos a la puerta, me intentó besar, pero rápidamente giré la cabeza y entré rápido en casa, no puedo, a mi me gusta Raúl, pero... Álvaro también. Ay, no sé que hacer.


Llego a casa, me tumbo en la cama y empiezo a hablar con Raúl y con Sara, con Raúl lo de siempre y con Sara otro tanto de lo mismo. Hablo con Nacho, resulta que ha encontrado una nueva chica de la que se ha enamorado. Este niño se enamora de la primera que se le cruza, él sabrá lo que hace. Mis padres no están en casa, la última vez que vi a mi madre fue esta mañana. Me echo a dormir. Al levantarme veo un mensaje nuevo. "Alba, estamos en el hospital, tu padre ha tenido un accidente de tráfico, nada grave, llegaré un poco tarde" Ese mensaje me asusta, me levanto rápido, me peino un poco, y pido un taxi. Llego al hospital y mi padre está en una camilla, mi madre sentada en una silla a sulado. Todo parece correcto, un simple susto. Paso allí la tarde, a mi padre le darán el alta en unos días, un simple dolor de cuello. Mi madre y yo volvemos a casa. Le cuento a Sara lo sucedido, viene lo más rápido que puede, se queda a dormir. Mi padre está bien, dos días más y como nuevo.


Pronto serán las fiestas de la ciudad, alcohol, diversión, amigos... Simplemente pasármelo bien, las fiestas empezarán el viernes que viene hasta el lunes. Tenemos todos los días organizados, cada minuto, cada cosa que haremos, todo. Hay veces que es mejor hacer las cosas sobre la marcha, es mas espontáneo, más divertido, pero no tenemos nada mejor que hacer. Al día siguiente, al centro comercial, unas risas no me vendrán nada mal. Ya sé que mi padre está bien, pero estoy preocupada, salimos de allí y nos dirigimos al hospital para verle. Llegamos a la habitación "223" no está ¿Dónde está? Mi corazón late más rápido cada segundo que pasa, me vuelvo loca, le digo a Sara que espere en la habitación, bajo corriendo a la cafetería, ahí esta.


¡Papá!

Dime Alba. -Me dice mientras da el último bocado a su sandwich.
No puedes moverte de la habitación, estas mal.
Estoy perfectamente, me dio permiso el doctor Silvino.

Me voy calmando, subimos hasta la habitación. Le enseño la ropa y demás accesorios que me compré, como siempre, me dice que he gastado demasiado. Un beso en la mejilla, me despido de él.


Volvemos a casa, creo que Sara se queda todo el fin de semana.


jueves, 16 de mayo de 2013

Capítulo 9; Un día, un tanto normal.

A la mañana siguiente todo normal, me levanto de la cama, todavía es temprano, lentamente bajo a desayunar, sigo medio dormida, de repente un resbalón me hace caer por las escaleras, me levanto como si no hubiera pasado nada, me siento en la silla de la cocina, un tazón de cereales y empiezo a desayunar, soy muy lenta comiendo, y tardo bastante. Mi madre está limpiando en casa, ya que no trabaja y mi padre ya está trabajando. Subo a mi cuarto y me visto, me echo un poco de maquillaje para intentar disimular las ojeras. Hoy no estoy muy animada, no estoy de buen humor, no sé que me pasa. Voy sobrada de tiempo, decido ir al instituto yo misma.

Llego a clase y veo que a Claudia y a Mateo ya le han dado el alta, están en clase. Me siento al lado de Sara y durante la clase estoy en mi mundo, hago como si no estuviera, Sara me repite varias veces "¿Qué te pasa? La única respuesta que obtiene siempre es la misma "nada". Veo que Claudia tontea con otros chicos, y Mateo hace lo mismo pero con las chicas ¿Qué pasa aquí?  -Le pregunto a Sara.

Han llegado a mis oídos que lo han dejado, no preguntes por qué, ni yo lo sé. -Contesta Sara.

Bajamos a la cafetería *Ring, ring* mensaje de Raúl. "Buenos días princesa, ¿qué tal? No te pude escribir por la mañana, tuve que ir al médico". 

"¿Todo bien?" Respondo. "Sí, simplemente una revisión". Ese mensaje me tranquiliza, ya pensaba que  había vuelto a pasar algo, Raúl me dijo que me iba a venir a buscar a la salida. Volvemos a las clases, sigo sin centrarme, cojo los auriculares, me lo escondo y empiezo a escuchar música. Las horas se pasan voladas, toca el último timbre, recojo mis cosas y me voy lo más rápido posible, salgo con Sara. A la salida veo a Raúl, pero a unos metros de él veo a Álvaro, el chico que conocí con Sara en la playa. Me vuelvo loca.

¡Sara, Sara! ¡Mira quién está ahí! -Le digo emocionada.
Ya, es Raúl.
¡A su lado boba! ¡Es Álvaro! ¿No habrás tenido nada que ver no?
Bueno, ems... -Su tono de voz va bajando.
¿Cómo has hablado con él?
Pues me mandó un mensaje preguntándome por ti, no sé como ha conseguido mi número, le dije que viniera, pero claro no me imaginé que vendría Raúl. -Acaba la frase y me lanzo sobre Raúl y le abrazo, a Álvaro solo le digo un simple, seco y borde "hola". La verdad me ha gustado ver a Álvaro, pero estaba Raúl y me importa más él. Me despedí de los dos y Raúl y Álvaro se fueron por caminos distintos, yo y Sara fuimos juntas. Vino a comer a mi casa, nada más acabar estudiamos un rato e hicimos los deberes, aún que más que "estudiar" estuvimos hablando y eso.

Sara me dio el número de Álvaro, y es muy majo, también hablé con Raúl, lo más que pude. Sara se fue a su casa. Y yo me quedé hablando por teléfono con Álvaro, no paro de agradecerle lo que hizo por mi en la playa. ¿Estaré sintiendo algo por él?

Intento no pensar ni en él ni en nada. Me echo a dormir. A la mañana siguiente dos mensajes uno de Raúl, lo de siempre. "Buenos días princesa ¿qué tal has dormido? Te quiero." Pero el otro era de Álvaro "Buenas pequeña, ayer me encantó verte ¿hoy haces algo? Besos." Ese último mensaje me sorprendió bastante, la verdad es que hoy me apetecía ir de compras por la tarde con Sara. Bueno.

Llegué a clase, y como era de esperar, me aburría mientras estaba en clase de biología un mensaje de Nacho: "Bueno, ya que tu prima no me quiere, me tendré que volver a mudar, pero no volveré a Londres, me quedaré en España, pero estaré en Benidorm, seguimos en contacto" En parte me alegro por él al saber que está bien, pero por otro lado, pobrecito...

miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 8; Si tú me dices ven, yo lo dejo todo.

Mientras estoy dormida noto como alguien se mete en mi cama, abro un ojo y era Raúl, ya soy mayorcita, lo que hicimos es evidente ¿no?

Debo ser la chica más feliz del mundo. Llegó la mañana, desayunamos y nos sentamos en el sofá, Sara se dio cuenta de lo que había pasado durante la noche, que vergüenza. De repente me llega un mensaje de Claudia.


"Mira Alba, sé que me he pasado, lo siento, eso no se le hace a una amiga, los celos me han invadido por dentro, siento mucho lo que hice, somos amigas, y creo que un tío no nos va a separar, espero que algún día me perdones. Te quiero." 


El mensaje me ha llegado, ha sido muy digno por su parte pedirme perdón, la verdad que lo he pasado bastante mal al saber que había perdido a una amiga, pero en realidad, no la había perdido. La quiero mucho, creo que la perdonaré. Le enseño el mensaje a Sara y a Raúl, los dos dicen que la perdone, ha admitido que se ha pasado, y bueno merece que la perdones. Me dicen los dos. Le escribo el mensaje diciéndole que la perdono.


Raúl se tiene que ir a casa, sus padres llegarán dentro de poco, me despido de él con un beso.


Sara se queda y hablamos.


Todavía no sé lo que somos Raúl y yo.

Bueno, ¿tú que sientes por él?
No lo sé, tengo miedo a "enamorarme" otra vez como con Mateo y llevarme una decepción.
Vete despacio, esa duda irá desapareciendo con el tiempo. No compares a Raúl con Mateo, Raúl te trata como una princesa y Mateo te trató como una mierda. -Me dice seria.
Todos los hombres, tienen una etapa en la que tratan a las mujeres perfectamente, una vez que las tienen, no las aprecian, a eso tengo miedo.
Tu verás.

En ese instante me llega un mensaje de Carla.


Prima, ems... Nacho ha venido a Barcelona, quiero que se vaya, yo aquí ya tengo mi vida, lo que me pasó con él, fue una tontería de dos días... ¿Cómo le digo que no quiero nada con él? Ayudame.


Me quedé en blanco, pobre Nacho, pienso. La verdad, es que me entró un poco de risa, dirijo mi mirada hacia Sara, no para de reírse. Le sigo y me empiezo a reír yo también, algo de gracia ha tenido. Llamo a Nacho.


¿Dónde estás? - Le pregunto

En Barcelona, ¿está todo bien? -Me responde nervioso.
Bueno, no del todo, he recibido un mensaje de Carla, diciendo que no siente nada por ti, que tan solo fue una tontería de dos días...

Un silencio y se corta la llamada.


Vaya palo el de Nacho...


Hace un día precioso, vamos a la playa, subimos a mi cuarto, le dejo un par de bikinis a Sara, cogemos un autobús y allá vamos. Llegamos a la playa, nada más posar las toallas vamos al agua, Sara empieza a hacer el pino y gilipolleces varias, yo, simplemente me limito a reírme y pasármelo bien, mientras hablo con Sara, una ola enorme me arroya, pierdo el conocimiento, me despierto tumbada en la arena con un chico mirándome fijamente.


¿Estás bien? -Me pregunta ese chico.

Sí, gracias. -Intento levantarme. A mi alrededor un círculo inmenso de gente mirándome, me levanto rápido cojo a Sara del brazo y vamos a la toalla, veo que ese chico no paraba de mirarme.
Vaya susto que me has dado, tendrías que tener más cuidado. -Me dice Sara en tono brusco.
Oye, ¿que hacía allí ese chico?
Que bonito cambio de tema, cuando te quedaste inconsciente, empecé a gritar como una loca, y este chico vino corriendo, te sacó del agua y te intentó reanimar, fue muy majo el chaval.

Las dos nos reímos. -La verdad era muy guapo. -Le digo sonriendo.


No jodas, ¿ahora te gusta este? -Me dice riéndose.

¡No! A mí sólo me gusta Raúl, pero hay que admitir que es muy guapo. 

Mientras estoy tomando el Sol, el chico se acerca.


Me has dejado preocupado ¿Estás bien? -Me pregunta mientras invade mi toalla, mi cara de felicidad es graciosa, veo que Sara empieza a reírse.


Le hago un hueco y empezamos a hablar.


¿Cómo te llamas? -Me pregunta mientras se acerca aún más a mi.

Alba, ¿y tú? -Me empiezo a poner nerviosa.
Yo Álvaro, encantado, me suelta una sonrisa.

Establecemos una conversación muy larga, Sara se va a dar un baño, llega al rato de la mano de un chico. Mi risa no cede, Sara tenía los ojos cerrados, el chico que la acompañaba la sentó en la toalla. Era muy feo.


Sara, ¿estás bien? -Le pregunto.

Sí, tan solo me ha entrado agua en los ojos, pica mucho. Poco a poco, cuando ve la cara de ése chico.
Pero ¿quién eres tú? - Le dice Sara al chaval que la acompañó, resulta que se llamaba Javier.
Vi que tenías los ojos cerrados, y parecía que no veías, y quise ayudarte.
A ver campeón, eres feo, quítate de mi vista, que eres un bicho, que feo eres, ala aire, adiós.

 Me río y me río, tanto que empiezo a hacer la croqueta por la arena, un ataque de risa me invade, que bruta es Sara, pobre Javi, no se merecía esto. Me sigo riendo.


Nos tenemos que ir, me despido de Álvaro. Acompaño a Sara a su casa, y yo, voy a la mía.


Mientras me doy una ducha recuerdo la frase de Raúl: "Si tú me dices ven, yo lo dejo todo." fue muy bonita, a partir de ahora, será NUESTRA frase.


Mis padres ya han llegado a casa, les noto entrar por la puerta, pero yo ya estaba metida en la cama, mi vagancia supera los límites, ya hablaré con ellos por la mañana. Hablo con Raúl toda la noche, hasta que me quedo dormida con el móvil en la mano, eso si es estar enamorada.


Capítulo 7; ¿Más feliz? Imposible

Intento hacer memoria durante las clases, pero nada ¿de dónde habrá salido esa cara tan familiar? Suena el timbre y bajamos a la cafetería, pienso en Raúl, el no va al mismo instituto, va a otro que está todavía más lejos, pero bueno. Mientras bajo me cruzo con Sara.

Hola. - Le digo con una sonrisa.
Hola, ¿te puedo pedir un favor? -Me responde con otra sonrisa.
¡Claro!
Quería pedirte que me enseñaras el instituto. -Yo encantada le digo que sí, mientras le voy enseñando las diferentes clases vamos hablando.
Me suena mucho tu cara. - Me dice mientras me observa de cerca.
Y a mí la tuya, pero ¿de qué?
¿Dónde naciste? - Me pregunta
Nací en un barrio de México, uno de los más prestigiosos y me mudé aquí cuando cumplí los diez años, más o menos.
Yo también nací en México, precisamente también en una zona lujosa. ¿Cómo has dicho que te llamabas?
-Alba. Espera, ahora me doy cuenta de quien eres...
¡Sara Kneton! - Le digo mientras empiezo a saltar.
¡Sí! ¿Te acuerdas de mí? Alba Moreno. -Me dice mientras gritamos las dos.
¿Cómo no me voy a acordar de ti? Siempre íbamos juntas, éramos como hermanas. -Le abrazo mientras mis ojos se cubren con lágrimas.

Vuelve a sonar el timbre para ir hacia las clases, me he alegrado mucho de saber que mi mejor amiga de la infancia está aquí, conmigo, creo que no me voy a separar de ella nunca más, cuando eramos pequeñas estábamos todo el rato juntas, íbamos juntas de un lado a otro, eramos inseparables, hasta que me tuve que mudar, han pasado cinco años sin verla, y no me acordaba de ella, ya me vale...

Ya han acabado las clases y la acompaño hacia su casa, está tan solo a dos calles de la mía. Voy de camino a mi casa y empiezo a llorar de alegría, no sé por qué, pero yo me entiendo...
Entro por la puerta y rápidamente le cuento a mi madre lo que pasó, nuestras madres también han sido siempre muy amigas.

Mientras estoy en mi habitación Raúl is calling.

¿Vamos a dar una vuelta? -Me dice.
Vale. Luego te pico. -Le digo y nos despedimos.

Me arreglo lo más que puedo y voy a picarle. Me abre la puerta su madre.

¡Hola! ¿Qué eres la novia de Raúl?
Eh... No... -Le contesto.

Derrepente aparece Raúl en la puerta echando a su madre entre risas.

Bueno, sí, mamá vete ... -Se ríe y me río con él.

Vamos al parque me agarra de la mano y me dice inesperadamente:

Empezamos hablando un día así, sin sentido alguno, poco a poco, hablábamos más y más, llegó el punto en el que hablábamos las veinticuatro horas del día, y no nos cansábamos, tres horas sin hablar contigo eran demasiadas, todo iba perfecto, parecía que nada podía a salir mal, empezamos a tontear y a decirnos cosas bonitas, siempre que podíamos eramos los dos muy románticos aún que muchas veces intentábamos hacernos los duros. Empezamos a decirnos "te quiero" supongo que lo sentíamos. Comencé a darme cuenta de que no podía vivir sin ti. Y bueno, simplemente me enamoré.

Poco a poco mis ojos se inundaban. Llegó el momento en el que nos juntamos, respirábamos el mismo aire, el tiempo se detuvo unos instantes, nuestros labios se acercaban lentamente, hasta que nos besamos.

Yo creo que siento lo mismo, Raúl. -Le contesto.

Tampoco quiero ir muy deprisa, esto es bonito así, sin correr, paso a paso, tiempo al tiempo.
Faltan cinco semanas para que se acabe el curso, estamos en temporada de exámenes, no tengo mucho tiempo para pensar en mis cosas, la cosa es centrarme, centrarme y centrarme. Lo que siento por Raúl no ayuda, lo único que hace es distraerme más.

Sara en este momento es mi mejor amiga, que bien sienta poder decir eso después de todo lo que pasó, ella me ayuda con todo lo que estoy pasando. Mañana es sábado, mis padres se van a cenar por ahí, dicen que necesitan desconectar, pues bien por ellos, aprovechando esa ocasión decido invitar a Sara a dormir, que guay noche de chicas. Los padres de Raúl no están, no sé si somos novios, amigos, no lo sé, lo único que sé, es que me gusta. Llega la noche y Sara llega. Mientras estamos en el jacuzzi de risas, Raúl me llama.

Oye, mis padres no están, ¿vienes hasta mi casa? - Me dice.
Mis padres tampoco están, y Sara está aquí, se va a quedar a dormir.
¿Puedo dormir allí? Es que me aburo mucho. - Me dice y nos reímos, claro que puede venir.

Salimos del  jacuzzi y nos ponemos el pijama, Raúl llega y deja sus cosas en mi habitación.

Nos entra sueño y nos dormimos pero derrepente...

Capítulo 6; La vida también tiene un lado positivo.

Como estaba contando: Abrí la puerta y apareció un chico de unos dieciséis años, era moreno, de ojos marrones y pelo negro, muy guapo.

Hola, ¿quién eres? -Le pregunto.

Acabo de mudarme desde México, a la casa de al lado, y no conozco a nadie por aquí.
¿Cómo te llamas? -Pregunto curiosa.
Raúl ¿y vos?
Yo Alba.

Le invito a pasar y hablamos, le cuento que yo también había nacido en México y bueno, todo eso. Mientras estábamos hablando bajaba Carla con sus maletas.


Eh, ¿dónde vas? -Le digo mientras le quito la maleta de la mano.

Me vuelvo a Barcelona, me llamó mi madre diciéndome que ya podía volver. —Vuelve a coger su maleta y sale por la puerta. Le abrazo fuerte, le repito que estaré aquí para lo que ella quiera, me da un beso y me dice que hable con Nacho y que le cuente que ella se había ido. Yo asiento y le aseguro de que puede estar tranquila.

Me vuelvo a sentar en el sofá con Raúl, me encanta su acento. Me confiesa que su madre es mexicana pero su padre argentino. Me cuenta casi toda su vida y es muy interesante, la verdad, me ha encantado pasar un rato con él.


Bueno me tengo que ir a casa, ¿mañana haces algo? -Me pregunta mientras me suelta una sonrisa.

De momento no, iré al instituto y después no tengo nada que hacer.

Me pide mi número de teléfono, yo se lo doy encantada.


Si quieres, te llamo después de las clases y quedamos.

¡Sí! - Le digo sin pensármelo dos veces.
Vale, adiós. -Mientras se va me guiña el ojo y me sonríe.

Me he pasado la tarde hablando con Raúl, me pongo el pijama y me tumbo en la cama, es tan guapo, no paro de pensar en él, me he olvidado por completo de Mateo y de Claudia, ojalá sean muy felices, pobre Nacho, mañana tendré que hablar con él, a ver como se lo tomará...


Ya es por la mañana, hace un día muy bonito y creo que me está empezando a gustar Raúl, llego a clase a tiempo, madre mía estoy en racha, hablo con Nacho, no se lo ha tomado demasiado bien, pero lo superará. Durante las clases veo el sitio de Daniela vacío, la echo de menos, era un gran apoyo... Todo el grupo se ha distanciado, no creo que volvamos a hablarnos, no me importa mucho, con el único que hablo es Nacho, y muy de vez en cuando. Terminan las clases, llego a mi casa y me siento a ver un rato la televisión. Raúl is calling, me llama.


Hola. -Contesto nerviosa.

Buenas, ¿dónde andas? -Me responde.
Estoy en mi casa.
Vale, voy hacia allí. -Me contesta sin dejarme acabar la frase.

Inmediatamente pica al timbre, pasa y me pregunta que si sé andar en "skate" nunca había montado en uno de esos trastos.


¿Quieres que te enseñe a montar?

¿Por qué no? Por probar no me va a pasar nada.

Me lleva a un terreno llano, posa el "skate" en el suelo y me pide que me suba, entre mi equilibrio y lo torpe que soy... Me subo a esa cosa, me da la mano y me dice que me tranquilice, que él no va a dejar que me caiga. ¿Qué pasa si me caigo? -Le pregunto.


Que te ayudo a levantarte, o me tiro contigo. - Me contesta con una sonrisa de oreja a oreja.


Hago lo que puedo para no hacer el ridículo, de momento no ha pasado nada, de repente un resvalón hace que casi me caiga, Raúl me sujeta por la espalda: tranquila ¿ves como no pasa nada? Me repite.


Le contesto con otra sonrisa. Pasa la tarde muy rápido, nos sentamos en un banco que está cerca, hablamos y hablamos, me dice que le presente a mis amigos, le conté todo lo que había pasado. Me abraza y me dice que lo siente. No pasa nada. -Le contesto mientras suelto una risa fingida.


El fin de éste día está a punto de llegar, hemos prometido quedar todos los días, es el chico perfecto. La frase de "Los pequeños cuentos se convierten en grandes historias" me la dijo Mateo por primera vez, he mandado a Mateo y a esa frase a la mierda. Cuando volvíamos a casa Raúl me susurra "Si tú me dices ven, yo lo dejo todo." Entro en casa y él se despide, esa frase me ha enamorado aún más de él, no paro de pensar en esa frase. Al día siguiente, ya me desperté tarde, me vestí lo más rápido que pude y ni desayuné, llegué a clase media hora más tarde, otra vez la bronca de la Señorita Olivo, ya me daba igual lo que me dijera. Mientras estoy en clase me llega un mensaje de Nacho, hoy no vino a clase. "Alba, me voy, quiero demasiado a tu prima, voy a mudarme a Barcelona, ya hablamos, cuando llegue allí, te aviso."


El mensaje me ha dejado anonadada, no sabía que lo que sentía por Carla fuera tan fuerte, pero bueno, espero que todo les vaya bien, me ha dicho que me escribirá todos los días para contarme como le va, y bueno, eso.


Mientras estamos en clase, la señorita Olivo nos presenta a una nueva alumna, Sara.


Esta es Sara, una nueva alumna del centro. -Nos la presenta.


Me quedé en "Poker face" ya que es muy raro que venga una nueva alumna ahora, ya está acabando el curso, la sentó a mi lado, no paré de mirarla, me sonaba de algo, pero no sé de que.

lunes, 6 de mayo de 2013

Capítulo 5; Aveces es mejor no levantarse de la cama.

Buenas diario: Hemos pasado la Noche en casa de Nacho, tiene una litera, yo dormí arriba y Nacho y Carla abajo, sí, han "dormido" juntos... La verdad, cuando nos despertamos miré a Carla y estaba claro que no habían dormido, no necesitaba detalles pero estaba claro lo que habían echo durante la noche...

Nada más despertarnos nos fuimos a casa, que risas en casa de Nacho, bueno Carla se reía con cada cosa que decía, llegamos a casa y Carla se tumbó a dormir, normal, no había dormido nada durante la noche... En cambio yo, me puse a hacer los deberes para aprovechar, los terminé y Carla seguía durmiendo, en fin... Llamé a Mateo "El número al que llama no está disponible" todo el rato me saltaba el buzón, los mensajes no le llegaban estaba nerviosa ¡y Carla seguía durmiendo! Me aburría mucho e intenté dormir yo, pero nada, era incapaz, bajé al salón donde estaba mi madre haciendo la comida.


¿Qué tal en casa de Nachi?- Me dice mi madre.


Mi madre nunca ha llamado a Ignacio "Nacho" siempre le ha llamado "Nachi" dice que es menos serio.


Bien, muchas risas. -Le digo mientras me río.


Establecemos una larga conversación y derrepente baja Carla.


Hey dormilona, ¿qué tal? - Le dice mi madre.

Muy bien Mery.

Carla se sienta conmigo en el sofá y vemos un rato la tele hasta que mi madre nos llama para ir a comer. Terminamos de comer, y hace calor. ¿Vamos a la playa? nos preguntamos, sí, respondemos a la vez.


Subimos rápido hacia mi cuarto y nos cambiamos. Una vez cambiadas, vamos a la playa, dejo el móvil en una mochilita y me voy a dar un baño, Carla hace lo mismo, mientras hacemos el bobo en el agua hablamos de todo, de nuestras preocupaciones, alegrías... Perdemos la noción del tiempo, cuando llego a la toalla tengo una llamada perdida, ¡de Mateo! Grito y doy saltos como una loca, estoy contenta al saber que no le ha pasado nada, devuelvo la llamda.


¿Sí?- Contesta.

Hola, hace tiempo que no sé nada de ti ¿estás bien? ¿dónde estas? - Le digo nerviosa.
Estoy en el hospital, estaba en la furgoneta con Claudia y Daniela cuando tuvimos el accidente.
¡¿Qué?! ¿Por qué nadie me dijo nada? Pero... pero... ¿estás bien?
Sí, ya estoy mejor. -Me dice con tono irónico.
Vale, mañana después de las clases voy a verte.
Vale, te quiero princesa. Recuerda que "Los pequeños cuentos se convierten en grandes historias".
Adiós, te quiero. - Me despido con lágrimas en los ojos.

Durante toda la tarde sigo preocupada, ese tono irónico que utilizó, me ha preocupado aún más... Llegamos a casa, Carla ha intentado animarme, pero, no ha funcionado... Mientras nos estábamos poniendo el pijama a Carla le llegó un mensaje de Nacho: "No paro de pensar en ti ¿quieres salir conmigo? Te quiero.


Carla rápidamente me enseñó el mensaje, yo no podía parar de reír, me revolcaba por el suelo de la risa, Carla me decía que no me riera, que era muy mono no se qué... Yo, evidentemente me seguía riendo, unos tres minutos sin parar de reír.


¿Qué le vas a decir? - Le pregunto curiosa.

Uf, no sé, yo dentro de unas semanas me iré a Barcelona y estaré muy lejos, supongo que será un "No".
Ya, te entiendo... Pero Nacho, está enamorado, se le nota.
Bueno, le diré que me lo tengo que pensar.

Al día siguiente durante las clases Carla no habló con Nacho, y yo estoy esperando a que acaben para poder ir al hospital. Las clases se me hacen eternas, por fin acaban y voy con Carla a visitar a Mateo, le pregunto a un médico que pasaba por la sala de espera.


Hola, perdone por las molestias pero... ¿Sabría decirme si un tal Mateo García está bien?

Sí, mírelo usted misma, tengo prisa, habitación 131.

Qué borde, pienso. Subo a la habitación y Mateo no está, pero... ¿qué hace aquí Claudia?


Eh... ¿qué haces aquí? -Le pregunto en tono agresivo.

Nada, simplemente pedí un cambio de habitación, eso es todo.

De repente Mateo salió del baño. Tengo que hablar contigo. -Me dice serio. Me saca de la habitación.


Mira Alba... Tengo que decirte que he estado pensando y creo que sería mejor dejarlo, me gustaría empezar una relación con Claudia.


En ese momento me hubiera gustado romperlo todo para descargar mi ira, en ese instante solo me salió un: Vale, adiós. Carla estaba en la habitación, la cojo por el brazo y nos vamos.


Estaba sola, Nacho es un amigo pero tampoco tenía una gran relación de amistad como con los demás, Daniela falleció, Mateo y Claudia están juntos y Carla volverá dentro de poco a Barcelona. Mientras estaba tirada en la cama reflexionando, pican al timbre. Me levanto de la cama y abro la puerta.



sábado, 4 de mayo de 2013

Capítulo 4; Después de algo bueno, algo malo nos espera.

Querido diario:

Nacho y Carla se pasan toda la noche mandándose mensajes y hablando, cosa que me parece bien, porque hacen buena pareja.

Por la mañana, nos levantamos desayunamos rápido y llegamos a clase, no sé por que cuando está aquí mi prima llego a clase a tiempo, no lo entiendo. Tocaba Lengua, debe ser la asignatura más aburrida, para mí, no la soporto y encima con el profesor José, es un aburrido... Durante la clase de Lengua Nacho no paraba de mirarla, en fin... Esto es amor y lo demás tonterías. Hoy Mateo estaba serio.
¿Pasa algo? -PreguntéNo, no, todo está bien.

Mateo nunca suele contar lo que le pasa, por eso siempre me tengo que enterar yo de lo que pase. Durante las clases todos murmuraban, no lo oía muy bien, intenté enterarme y resulta que Claudia da una fiesta en un local que alquiló, invitó a toda la clase incluida a Carla, cuando lo escuché fui directamente a hablar con Claudia.
¿De que vas? -Le digo agresivamente.De lo que soy, ¿a qué viene esto?
Das una fiesta ¿e invitas a mi prima y a mi no?
Estoy enfadada contigo, no con tu prima, tengo prisa. - Acaba la frase y se marcha.

Antes era mi segunda mejor amiga, creo que esta amistad se ha acabado, en mi mente pienso que es una engreída... Pero en el fondo, la sigo queriendo, al fin de al cabo es mi amiga, pero se pasó y mucho. Carla y Nacho se pasaron las clases hablando y mirándose, Claudia y Daniela organizando la fiesta, Mateo a su rollo, no quería molestarle así que, no le molesté, y yo, bueno, sigo como siempre, no paro de pensar en Mateo y lo que le pudo pasar.

Al llegar a casa, como era de esperar Nacho y Carla seguían hablando, no paraban nunca, todo el rato, constantemente hablando, hablando y hablando... Era muy bonito verles juntos, encima hacen buena pareja, no descarto la posibilidad de que algún día salgan juntos. En casa, me senté frente al ordenador y vi que habían subido una foto de la invitación a Internet lo miré y la fiesta tendría lugar en un local a las afueras de la ciudad, el sábado, que era mañana a las diez de la noche, le pregunté a Carla si iba a ir, y me contestó con un "No" rotundo.

El viernes pasó muy rápido, sigo sin saber lo que le pasa a Mateo, no me contesta a los mensajes ni responde las llamadas, tenía miedo de lo que le podría haber pasado, estaba demasiado preocupada, pero también pensé que tendría que dejarle algo de espacio para él.

La noche llegó rápido, la fiesta estaba apunto de empezar, Carla y yo decidimos salir por la ciudad, a nuestro rollo, para desconectar y tal... El bar al que solemos ir se llama The game está lleno de billares, futbolines y esas cosas, antes pasábamos allí las tardes.

Repentinamente me puse de mal humor, me fui al servicio y empecé a decir en voz alta "Ojalá tengan un accidente y se mueran todos", evidentemente en ese momento no pensaba lo que decía. Pasó un rato
recibí una llamada: Claudia is calling, lo cogí con desprecio.
¿Sí? -Respondí seriamente.Alba, hemos tenido un accidente y solo te pude llamar a ti, te necesito, siento lo que te hice de verdad, ayúdame estamos todos muy débiles, ayúdame. - La llamada se cortó.

Yo seguía con mal humor, así que decidí ignorar esa llamada y seguir con mi prima Carla, ella, al rato recibió otra llamada de Nacho, que decía prácticamente lo mismo que Claudia, Carla se volvió loca, bueno, ella es así, me cogió del brazo, nos subimos al coche y se dirigió al local lo más rápido que pudo. Llegamos allí, policía, ambulancia... De todo, Carla y yo empezamos a buscar a Nacho, estaba dentro de la furgoneta con un cristal clavado en el estómago, no podía salir, mientras Carla buscaba a alguien que le salvara, yo decidí ir a buscar a Daniela, me dirigí a un agente de policía.
Hola, ¿Daniela Rodríguez?¿Eres amiga suya?
Si, íntimas.Siento comunicarle, ha fallecido.

En ese instante se paró el tiempo, me derrumbé a llorar, me paré a pensar que una de mis mejores amigas había muerto ¿qué piensas en estos momentos? derrepente me vinieron imágenes a la mente de momentos que había vivido con a ella... Aunque hace dos días estuviéramos enfadadas, ya estaba todo arreglado ¿y tiene que morir ahora? Voy a por Carla y le abrazo fuerte.


¿Qué paso? - Me dice sobre saltada.


Las lágrimas y los llantos me impiden contestarle, creo que se lo imagina, intento tranquilizarme.


Daniela ha muerto - Le contesto tartamudeando.


Ella me abraza fuerte, y me tranquiliza. Un policía llega y nos pregunta que si conocemos a Claudia Fernández, Carla dice que si, yo prefiero no contestar... Nos comunica que esta herida, muy grave en el hospital, no le doy importancia ya que estoy muy enfadada con ella, Carla me coge de la mano y me dice que es mejor irnos.


Llegamos a casa, yo sigo llorando por la muerte de Daniela, sollozo durante la noche.


¿Quién era más amiga tuya? - Me pregunta Carla.

Si te digo la verdad, Claudia ¿por?
Y si Claudia era más amiga tuya, ¿por qué lloras más por Daniela y Claudia parece que no te importa?
Daniela a muerto, Claudia sigue viva, además estábamos enfadadas. - Le contesto seriamente.
Podrías mostrar un poco de interés.
Ya, bueno, mañana voy a verla al hospital... 

Fui a verla con Carla, llegamos a la habitación y me apartó la cara, debe ser que no quiere saber nada de mí. Yo tampoco tenía ganas de verla, pero más que nada, era por ser educada. Me fui del hospital, ojalá se muera, me repito constantemente, cada vez me cae peor...


Carla me pide por favor ir a ver a Nacho ¿por qué no? pienso, vamos. Llegamos a su casa y picamos al timbre, nos abre la madre y pasamos, subimos a su habitación y estaba tirado en la cama con una benda que le rodeaba todo el tronco.

Feo, ¿qué tal? - Le digo.

Bastante mejor. - Responde contento.

 Carla y Nacho empiezan a hablar entre ellos como si yo no existiera, ya que me ignoran estoy a mi rollo echada en la otra cama de su habitación. No paran de hablar ¡Madre mía! No callan, sus conversaciones nunca se acaban...

Mientras estoy con el móvil, pienso en Mateo, no se nada de él desde hace dos días ¿donde estará? y lo más importante ¿estará bien?


jueves, 2 de mayo de 2013

Cpítulo 3; No todo son buenas noticias.

Querido diario:

Hoy fue uno de los mejores días de mi vida, me lo pasé demasiado bien. Nada más levantarme mi madre me dijo que bajara rápido a la cocina, yo tampoco me di mucha prisa, me levanté de la cama, me puse las zapatillas y bajé. ¿Qué querrá enseñarme? Me digo a mi misma mientras bajo. Llego a la cocina y me da una caja envuelta en papel de regalo:


¿A qué viene esto? -Le digo mientras desenvuelvo la caja.

Nada, ¿no te podemos hacer un regalo tu padre y yo? 
—¡Sí, sí! - Le contesto entusiasmada.

¿Qué era? ¡Un iphone! ¿Enserio? No me lo creía, llevaba unos tres meses pidiendo ese teléfono.


Gracias, os quiero mucho. -Les digo mientras les doy dos besos y subo a mi cuarto.


Enseguida enciendo el móvil, y rápidamente me pongo a "twittear" como una loca. Mientras estoy con el móvil, me voy vistiendo y preparándome, no quiero volver a llegar tarde. Me puse lo primero que encontré.


Hoy hacía un día precioso, el Sol brillaba, y yo iba para clase. Evidentemente llegué tarde, tocaba la clase de el profesor Martín, sociales, Martín es bastante amable, pero a la vez muy estricto, en sus clases nos deja ponernos por grupos para hacer la tarea, y rápidamente nos juntamos Mateo, Daniela, Nacho, Claudia y yo, como es de esperar no hicimos nada, solo hablar, hablar y hablar... 


Dentro de unos días empezaba el verano y me apetecía ir a la playa para aprovechar este día, nada más proponer la idea todos se revolucionaron y empezaron a gritar, no entendí el por qué, pero bueno... Por su reacción no les pareció mala idea, así que, quedamos a las cuatro y media en mi casa. 


Cuando acabaron las clases Claudia y Daniela vinieron conmigo a mi casa.


Hola mamá. 

Hola hija. - Me dice mientras me da un beso en la mejilla.

Claudia y Daniela suben a mi cuarto, dejamos las mochilas y nos cambiamos.


¿Que bañador vais a llevar? - Dice Daniela curiosa.

Yo el verde ¿y tú Alba? -Contesta Claudia inmediatamente.
No sé cual ponerme. -Le contesto.
Ponte el azul con volantes, es muy bonito. -Me dice Daniela mientras se cambia.

Todas nos empezamos a cambiar, nos ponemos el pantalón corto, una camiseta de tirantes, cogemos unas mochilas y nos sentamos en el sofá mientras Mateo y Nacho llegan. No tardan mucho en llegar, pican al timbre, salimos y nos vamos a la playa, durante el trayecto no paré de hablar con Mateo, hoy sí, hoy estaba como siempre, y yo estaba dispuesta a confesarle que me gusta.


Llegamos a la playa, pusimos las toallas sobre la arena, nos quitamos la ropa y nos fuimos todos a bañar.


Después de un buen rato en el agua, volvimos a las toallas, curiosamente Mateo puso su toalla al lado de la mía, me dijo que tenía que hablar conmigo, yo asentí y me pidió alejarnos un poco de los demás. Mientras nos dirigíamos a un montón de rocas para sentarnos, Claudia y Daniela no paraban de mirarnos, llegamos a la roca más alta y nos sentamos.


Por fin podemos hablar tranquilos. - Me dice Mateo y suspira.

Bueno, ¿qué era eso tan importante que tenías que decirme? - Le contesto con una sonrisa en la cara.

Antes de que me dijera nada, veo que Claudia y Daniela vienen hacia nosotros.


Eh, ¿qué hacéis aquí? -Les dice Mateo seriamente.

Nada, queríamos asegurarnos de que estábais bien.
Estamos perfectamente. -Les digo mientras pongo toda mi atención en Mateo.

Creo que captaron la indirecta, inmediatamente se fueron.


Bueno, antes de que nadie me interrumpa, te lo digo. Te quiero Alba, me gustas desde el primer día que te vi, tenía miedo a decírtelo.

¿Enserio? -Le digo mientras unas lágrimas salen de mis ojos.
Completamente, Alba ¿quieres salir conmigo?
¡SÍ! -Le digo mientras le doy un beso.

Volvemos a las toallas y enseguida Mateo da la noticia, Claudia y Daniela me miraron con cara de enfado. Y yo para salir de esa situación, cambié de tema.


Nacho, ¿te dormiste? 


Todos me siguen el rollo y se ríen, Claudia sigue seria, con mala cara.


Decidimos volver a casa, Mateo y yo no nos separamos en toda la tarde, para despedirse me da un beso y me dice al oído: "Los pequeños cuentos se convierten en grandes historias". Llego a casa. Nada más entrar veo a mi prima Carla, que vive en España, exactamente vive en Barcelona, con mis tíos, Caren y Manuel, Carla tiene mi edad, y cuando eramos pequeñas pasábamos las vacaciones juntas. Ella es morena de ojos verdes y de tez blanca.


¡Carla! -Le digo mientras le abrazo.

Hola prima, he venido aquí a pasar unos días porque mis padres están muy ocupados por temas de trabajo.
Guay, subamos a mi cuarto.

Deshace las maletas, nos ponemos el pijama y le cuento todo lo que ha pasado, mientras estamos hablando, me llega un mensaje, de Claudia: "Mira, estás con Mateo cuando sabes perfectamente que me gusta, olvídate de ser amigas, ¿vale? Adiós." No le doy importancia, mañana hablaré con ella en clase.


Carla y yo nos vamos a dormir, otro día largo nos espera mañana...



Al día siguiente nos despertamos, Carla viene conmigo a clase, intenté ser puntual, ya que ella estaba conmigo y no quería dar un mal ejemplo.


Llegamos a clase, solo Mateo y Daniela conocían a Carla de un día que coincidimos. Al entrar en clase Claudia se nos queda mirando a Carla y a mí, como si hubiéramos matado a alguien... Nacho se queda mirando a Carla embobado. 


Eh feo, reacciona. - Le digo mientras me río.


Carla se queda igual mirando a Nacho, yo creo que éstos se molan, me repito constantemente, durante las clases no paran de mirarse. Al finalizar las clases Nacho me pide el número de mi prima, yo se lo doy encantada. Hoy pasé de Claudia, hable poco con Daniela, más que nada estuve con Carla, Mateo y Nacho, nos estamos distanciando todos mucho... No sé como acabará esto.