miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 8; Si tú me dices ven, yo lo dejo todo.

Mientras estoy dormida noto como alguien se mete en mi cama, abro un ojo y era Raúl, ya soy mayorcita, lo que hicimos es evidente ¿no?

Debo ser la chica más feliz del mundo. Llegó la mañana, desayunamos y nos sentamos en el sofá, Sara se dio cuenta de lo que había pasado durante la noche, que vergüenza. De repente me llega un mensaje de Claudia.


"Mira Alba, sé que me he pasado, lo siento, eso no se le hace a una amiga, los celos me han invadido por dentro, siento mucho lo que hice, somos amigas, y creo que un tío no nos va a separar, espero que algún día me perdones. Te quiero." 


El mensaje me ha llegado, ha sido muy digno por su parte pedirme perdón, la verdad que lo he pasado bastante mal al saber que había perdido a una amiga, pero en realidad, no la había perdido. La quiero mucho, creo que la perdonaré. Le enseño el mensaje a Sara y a Raúl, los dos dicen que la perdone, ha admitido que se ha pasado, y bueno merece que la perdones. Me dicen los dos. Le escribo el mensaje diciéndole que la perdono.


Raúl se tiene que ir a casa, sus padres llegarán dentro de poco, me despido de él con un beso.


Sara se queda y hablamos.


Todavía no sé lo que somos Raúl y yo.

Bueno, ¿tú que sientes por él?
No lo sé, tengo miedo a "enamorarme" otra vez como con Mateo y llevarme una decepción.
Vete despacio, esa duda irá desapareciendo con el tiempo. No compares a Raúl con Mateo, Raúl te trata como una princesa y Mateo te trató como una mierda. -Me dice seria.
Todos los hombres, tienen una etapa en la que tratan a las mujeres perfectamente, una vez que las tienen, no las aprecian, a eso tengo miedo.
Tu verás.

En ese instante me llega un mensaje de Carla.


Prima, ems... Nacho ha venido a Barcelona, quiero que se vaya, yo aquí ya tengo mi vida, lo que me pasó con él, fue una tontería de dos días... ¿Cómo le digo que no quiero nada con él? Ayudame.


Me quedé en blanco, pobre Nacho, pienso. La verdad, es que me entró un poco de risa, dirijo mi mirada hacia Sara, no para de reírse. Le sigo y me empiezo a reír yo también, algo de gracia ha tenido. Llamo a Nacho.


¿Dónde estás? - Le pregunto

En Barcelona, ¿está todo bien? -Me responde nervioso.
Bueno, no del todo, he recibido un mensaje de Carla, diciendo que no siente nada por ti, que tan solo fue una tontería de dos días...

Un silencio y se corta la llamada.


Vaya palo el de Nacho...


Hace un día precioso, vamos a la playa, subimos a mi cuarto, le dejo un par de bikinis a Sara, cogemos un autobús y allá vamos. Llegamos a la playa, nada más posar las toallas vamos al agua, Sara empieza a hacer el pino y gilipolleces varias, yo, simplemente me limito a reírme y pasármelo bien, mientras hablo con Sara, una ola enorme me arroya, pierdo el conocimiento, me despierto tumbada en la arena con un chico mirándome fijamente.


¿Estás bien? -Me pregunta ese chico.

Sí, gracias. -Intento levantarme. A mi alrededor un círculo inmenso de gente mirándome, me levanto rápido cojo a Sara del brazo y vamos a la toalla, veo que ese chico no paraba de mirarme.
Vaya susto que me has dado, tendrías que tener más cuidado. -Me dice Sara en tono brusco.
Oye, ¿que hacía allí ese chico?
Que bonito cambio de tema, cuando te quedaste inconsciente, empecé a gritar como una loca, y este chico vino corriendo, te sacó del agua y te intentó reanimar, fue muy majo el chaval.

Las dos nos reímos. -La verdad era muy guapo. -Le digo sonriendo.


No jodas, ¿ahora te gusta este? -Me dice riéndose.

¡No! A mí sólo me gusta Raúl, pero hay que admitir que es muy guapo. 

Mientras estoy tomando el Sol, el chico se acerca.


Me has dejado preocupado ¿Estás bien? -Me pregunta mientras invade mi toalla, mi cara de felicidad es graciosa, veo que Sara empieza a reírse.


Le hago un hueco y empezamos a hablar.


¿Cómo te llamas? -Me pregunta mientras se acerca aún más a mi.

Alba, ¿y tú? -Me empiezo a poner nerviosa.
Yo Álvaro, encantado, me suelta una sonrisa.

Establecemos una conversación muy larga, Sara se va a dar un baño, llega al rato de la mano de un chico. Mi risa no cede, Sara tenía los ojos cerrados, el chico que la acompañaba la sentó en la toalla. Era muy feo.


Sara, ¿estás bien? -Le pregunto.

Sí, tan solo me ha entrado agua en los ojos, pica mucho. Poco a poco, cuando ve la cara de ése chico.
Pero ¿quién eres tú? - Le dice Sara al chaval que la acompañó, resulta que se llamaba Javier.
Vi que tenías los ojos cerrados, y parecía que no veías, y quise ayudarte.
A ver campeón, eres feo, quítate de mi vista, que eres un bicho, que feo eres, ala aire, adiós.

 Me río y me río, tanto que empiezo a hacer la croqueta por la arena, un ataque de risa me invade, que bruta es Sara, pobre Javi, no se merecía esto. Me sigo riendo.


Nos tenemos que ir, me despido de Álvaro. Acompaño a Sara a su casa, y yo, voy a la mía.


Mientras me doy una ducha recuerdo la frase de Raúl: "Si tú me dices ven, yo lo dejo todo." fue muy bonita, a partir de ahora, será NUESTRA frase.


Mis padres ya han llegado a casa, les noto entrar por la puerta, pero yo ya estaba metida en la cama, mi vagancia supera los límites, ya hablaré con ellos por la mañana. Hablo con Raúl toda la noche, hasta que me quedo dormida con el móvil en la mano, eso si es estar enamorada.


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