miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 7; ¿Más feliz? Imposible

Intento hacer memoria durante las clases, pero nada ¿de dónde habrá salido esa cara tan familiar? Suena el timbre y bajamos a la cafetería, pienso en Raúl, el no va al mismo instituto, va a otro que está todavía más lejos, pero bueno. Mientras bajo me cruzo con Sara.

Hola. - Le digo con una sonrisa.
Hola, ¿te puedo pedir un favor? -Me responde con otra sonrisa.
¡Claro!
Quería pedirte que me enseñaras el instituto. -Yo encantada le digo que sí, mientras le voy enseñando las diferentes clases vamos hablando.
Me suena mucho tu cara. - Me dice mientras me observa de cerca.
Y a mí la tuya, pero ¿de qué?
¿Dónde naciste? - Me pregunta
Nací en un barrio de México, uno de los más prestigiosos y me mudé aquí cuando cumplí los diez años, más o menos.
Yo también nací en México, precisamente también en una zona lujosa. ¿Cómo has dicho que te llamabas?
-Alba. Espera, ahora me doy cuenta de quien eres...
¡Sara Kneton! - Le digo mientras empiezo a saltar.
¡Sí! ¿Te acuerdas de mí? Alba Moreno. -Me dice mientras gritamos las dos.
¿Cómo no me voy a acordar de ti? Siempre íbamos juntas, éramos como hermanas. -Le abrazo mientras mis ojos se cubren con lágrimas.

Vuelve a sonar el timbre para ir hacia las clases, me he alegrado mucho de saber que mi mejor amiga de la infancia está aquí, conmigo, creo que no me voy a separar de ella nunca más, cuando eramos pequeñas estábamos todo el rato juntas, íbamos juntas de un lado a otro, eramos inseparables, hasta que me tuve que mudar, han pasado cinco años sin verla, y no me acordaba de ella, ya me vale...

Ya han acabado las clases y la acompaño hacia su casa, está tan solo a dos calles de la mía. Voy de camino a mi casa y empiezo a llorar de alegría, no sé por qué, pero yo me entiendo...
Entro por la puerta y rápidamente le cuento a mi madre lo que pasó, nuestras madres también han sido siempre muy amigas.

Mientras estoy en mi habitación Raúl is calling.

¿Vamos a dar una vuelta? -Me dice.
Vale. Luego te pico. -Le digo y nos despedimos.

Me arreglo lo más que puedo y voy a picarle. Me abre la puerta su madre.

¡Hola! ¿Qué eres la novia de Raúl?
Eh... No... -Le contesto.

Derrepente aparece Raúl en la puerta echando a su madre entre risas.

Bueno, sí, mamá vete ... -Se ríe y me río con él.

Vamos al parque me agarra de la mano y me dice inesperadamente:

Empezamos hablando un día así, sin sentido alguno, poco a poco, hablábamos más y más, llegó el punto en el que hablábamos las veinticuatro horas del día, y no nos cansábamos, tres horas sin hablar contigo eran demasiadas, todo iba perfecto, parecía que nada podía a salir mal, empezamos a tontear y a decirnos cosas bonitas, siempre que podíamos eramos los dos muy románticos aún que muchas veces intentábamos hacernos los duros. Empezamos a decirnos "te quiero" supongo que lo sentíamos. Comencé a darme cuenta de que no podía vivir sin ti. Y bueno, simplemente me enamoré.

Poco a poco mis ojos se inundaban. Llegó el momento en el que nos juntamos, respirábamos el mismo aire, el tiempo se detuvo unos instantes, nuestros labios se acercaban lentamente, hasta que nos besamos.

Yo creo que siento lo mismo, Raúl. -Le contesto.

Tampoco quiero ir muy deprisa, esto es bonito así, sin correr, paso a paso, tiempo al tiempo.
Faltan cinco semanas para que se acabe el curso, estamos en temporada de exámenes, no tengo mucho tiempo para pensar en mis cosas, la cosa es centrarme, centrarme y centrarme. Lo que siento por Raúl no ayuda, lo único que hace es distraerme más.

Sara en este momento es mi mejor amiga, que bien sienta poder decir eso después de todo lo que pasó, ella me ayuda con todo lo que estoy pasando. Mañana es sábado, mis padres se van a cenar por ahí, dicen que necesitan desconectar, pues bien por ellos, aprovechando esa ocasión decido invitar a Sara a dormir, que guay noche de chicas. Los padres de Raúl no están, no sé si somos novios, amigos, no lo sé, lo único que sé, es que me gusta. Llega la noche y Sara llega. Mientras estamos en el jacuzzi de risas, Raúl me llama.

Oye, mis padres no están, ¿vienes hasta mi casa? - Me dice.
Mis padres tampoco están, y Sara está aquí, se va a quedar a dormir.
¿Puedo dormir allí? Es que me aburo mucho. - Me dice y nos reímos, claro que puede venir.

Salimos del  jacuzzi y nos ponemos el pijama, Raúl llega y deja sus cosas en mi habitación.

Nos entra sueño y nos dormimos pero derrepente...

No hay comentarios:

Publicar un comentario