01:00 am. No puedo dormir, estoy tirada en la cama, llueve, mucho, toda la casa en silencio, oigo la lluvia, la noche es fría, tengo hambre, sigilosamente me levanto de la cama y bajo a la cocina, como un par de galletas y vuelvo a mi habitación, me meto en la cama y otra vez la misma situación. El choque de las gotas de lluvia contra el cristal, ese momento me ayuda a pensar, a relajarme, a desconectar. Pienso, no en lo de siempre, no pienso en Raúl, no pienso en Álvaro, simplemente, pienso en mí, ni en mi prima Carla, solo yo.
Al final, consigo dormirme, es viernes, me despierto, desayuno, me visto y llego tarde... Otra vez aguantar el sermón de la Señorita Olivo, ya me lo sé de memoria. Voy hacia mi sitio, hoy Sara no ha venido a clase, estará mala. Pienso. Ésta vez, las clases se me hacen eternas, sigo sin centrarme en los estudios, ¿qué me pasará? La verdad, me da igual todo, saco mi móvil y empiezo a hablar con Sara.
—"Ey, ¿estás bien?"- Le pregunto.
—"Sí, me duele un poco la cabeza, nada más".
La conversación se prolonga hasta el final de las clases, no me pillaron, que suerte. Salgo de el instituto de camino a mi casa, me encuentro a Álvaro agarrado de la mano de una chica, en ese momento un ataque de celos me invadió por dentro.
—¡Álvaro! -Grité, mientras alzaba la mano.
—Hola Alba.-Dice mientras suleta la mano de esa chica desconocida y se acerca a mi.
Llega y me da dos besos, la chica que estaba con él interrumpe -Bueno, yo me voy. Álvaro le contestó con un simple "adiós". Seguimos hablando y decide acompañarme a mi casa. Cuando llegamos a la puerta, me intentó besar, pero rápidamente giré la cabeza y entré rápido en casa, no puedo, a mi me gusta Raúl, pero... Álvaro también. Ay, no sé que hacer.
Llego a casa, me tumbo en la cama y empiezo a hablar con Raúl y con Sara, con Raúl lo de siempre y con Sara otro tanto de lo mismo. Hablo con Nacho, resulta que ha encontrado una nueva chica de la que se ha enamorado. Este niño se enamora de la primera que se le cruza, él sabrá lo que hace. Mis padres no están en casa, la última vez que vi a mi madre fue esta mañana. Me echo a dormir. Al levantarme veo un mensaje nuevo. "Alba, estamos en el hospital, tu padre ha tenido un accidente de tráfico, nada grave, llegaré un poco tarde" Ese mensaje me asusta, me levanto rápido, me peino un poco, y pido un taxi. Llego al hospital y mi padre está en una camilla, mi madre sentada en una silla a sulado. Todo parece correcto, un simple susto. Paso allí la tarde, a mi padre le darán el alta en unos días, un simple dolor de cuello. Mi madre y yo volvemos a casa. Le cuento a Sara lo sucedido, viene lo más rápido que puede, se queda a dormir. Mi padre está bien, dos días más y como nuevo.
Pronto serán las fiestas de la ciudad, alcohol, diversión, amigos... Simplemente pasármelo bien, las fiestas empezarán el viernes que viene hasta el lunes. Tenemos todos los días organizados, cada minuto, cada cosa que haremos, todo. Hay veces que es mejor hacer las cosas sobre la marcha, es mas espontáneo, más divertido, pero no tenemos nada mejor que hacer. Al día siguiente, al centro comercial, unas risas no me vendrán nada mal. Ya sé que mi padre está bien, pero estoy preocupada, salimos de allí y nos dirigimos al hospital para verle. Llegamos a la habitación "223" no está ¿Dónde está? Mi corazón late más rápido cada segundo que pasa, me vuelvo loca, le digo a Sara que espere en la habitación, bajo corriendo a la cafetería, ahí esta.
—¡Papá!
—Dime Alba. -Me dice mientras da el último bocado a su sandwich.
—No puedes moverte de la habitación, estas mal.
—Estoy perfectamente, me dio permiso el doctor Silvino.
Me voy calmando, subimos hasta la habitación. Le enseño la ropa y demás accesorios que me compré, como siempre, me dice que he gastado demasiado. Un beso en la mejilla, me despido de él.
Volvemos a casa, creo que Sara se queda todo el fin de semana.
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