miércoles, 22 de mayo de 2013

Capítulo 11; Fiesta, fiesta y más fiesta.

La semana volada, el fin de semana pasado nada interesante. Ahora que lo pienso, desde que empecé a escribir este diario me han empezado a pasar cosas más interesantes, antes mi vida era bastante aburrida.

Bueno, a lo que iba; La semana pasó muy rápido, cada día que pasaba, mis ganas de las fiestas aumentaban.   Ya viernes, por fin. Pienso. Llego a mi casa, con Sara, dejamos las mochilas y demás cosas en mi habitación, comemos rápido y subimos al piso de arriba. Nos duchamos, maquillamos y arreglamos todo lo que podemos. Unas vans, pantalones cortos, y camiseta básica, nada del otro mundo. Sara, otro tanto de lo  mismo. Vamos decididas a pasárnoslo bien, nada ni nadie nos va a estropear estos días.

Ya listas, bajo a la cocina a pedirle dinero a mi madre, supongo que me dará poco. Mi voz de niña buena, sólo la utilizo en estos casos.

Mamá, ¿me prestas algo de dinero para ir a las fiestas?
Claro hija, toma. -Extiende la mano.

Miro, un billete de veinte euros, que bien, pensé que me iba a dar cinco o algo así... Salí de casa con Sara, ganas de pasarlo bien, estar hasta las tantas de la noche, no pensar en nadie, en mi y ya está. Liarla, desfase y demás. Llegamos a la fiesta. Hoy tenía pensado olvidarme de Raúl y de Álvaro, objetivo conseguido, nada más llegar, un grupo de tíos se me cruzan, dos de ellos me guiñan el ojo. Hay dios, pensé, y eso nada más llegar. Nos acercamos a uno de los bares a conseguir bebida. 

Vamos a la zona donde están las atracciones, algunos guajes, no pasa nada. Son las nueve de la noche, la cosa se empieza a animar, me vuelvo a cruzar con los chicos de antes, esta vez más de cerca, me sonríen. ¿Dónde está Sara? La he perdido, llevo bebiendo alcohol desde las seis, no sé ni dónde estoy. Me vuelvo loca, no sé donde está sara. Me vuelvo loca buscándola, me pongo nerviosa. Aquellos chicos se me cruzan, otra vez, pero ahora deciden hablarme.

Hola, ¿qué buscas? -Me dice uno de ellos.

A mi amiga, la he perdido, no sé donde está.

Uno de los chicos más guapo me pide el número de teléfono, se sienta en un banco cercano y me pide que me siente, él le hace un gesto con la mano a sus amigos, ellos captan la indirecta y se van. Me quedo sola con él en el banco, Sara no está, son casi las diez de la noche, sigo sentada en el banco con ese chico que no sé ni como se llama, la curiosidad me invade.


Bueno, llevo un rato aquí contigo y aún no sé como te llamas. - Le pregunto curiosa.

Tienes razón, soy un mal educado, me llamo Lucas, ¿y tú?
Alba. -Me sonrojo y le sonrío.

El tiempo pasa y yo no me doy cuenta, me lo estoy pasando muy bien, aunque esté sentada en un banco hablando, es muy majo y gracioso, además de guapo. Al rato llega Sara, con un amigo de Lucas de la mano, Lucas se levanta y va a hablar con su amigo, Sara me confiesa que está saliendo con él, me quedo anonadada, como anda la peña... Su novio se llama Jose.


Jose, Sara, Lucas y yo vamos a por algo de beber. Más alcohol, más diversión. La noche continúa, cada vez estoy peor, no puedo sostenerme. Hoy mis padres no están, mi madre está durmiendo con mi padre en el hospotal. Así que invité a Jose, Sara y a Lucas a dormir a mi casa. A la mañana siguiente...

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