Hola diario:
Ayer por la noche estuve intentando averiguar qué le pasaba a Mateo, no conseguí nada, de todas formas no voy a parar hasta que sepa lo que le pasa, es uno de mis mejores amigos y me importa. A partir de hoy escribiré en el diario solo por las noches, es más cómodo. Hoy no llegué tarde, debe ser un récord o algo así, hasta la profesora me felicitó. Hoy en clase me senté con Mateo, necesitaba sacarle información.
La hora de plástica la da Carlos, el mejor profesor, el que mejor nos entiende, dice que esta asignatura no es tan importante como las demás y nos deja hablar, yo aproveché el momento y decidí hablar seriamente con Mateo.
—Esto ya me está pareciendo mal. -Le dije enfadada.
—¿Por?
—Sé que te pasa algo, no soy tonta, sabes que a mí me lo puedes contar todo.
—No es nada, de verdad. -Me dijo mientras giraba la cabeza y comenzaba a hacer la tarea.
Cada vez me gusta más, es el chico perfecto, en estos momentos no solo me gusta, estoy enamorada de él, sé que esa palabra "enamorar" es muy fuerte, pero estoy segura de lo que digo.
Ya no puedo aguantarlo, necesito hablar con Claudia y Daniela de lo que me pasa ¿por qué ocultarlo? pienso. Antes de contárselo a ellas, decidí contárselo a mi madre, a ella se lo cuento todo, sabe darme consejos. Nada más llegar de clase, senté a mi madre en el sofá y le conté lo que me pasaba.
—Bueno, ¿qué crees que debo hacer? ¿contárselo a Claudia y a Daniela, o es mejor callarme?
—En estos casos no puedo hacer ni decir nada, sólo tu sabes lo que tienes que hacer, hagas lo que hagas, estará bien. -Me dice mientras se levanta y me da un beso en la frente.
Rápidamente subo a mi cuarto y llamo a Claudia y a Daniela, les pregunté si podían venir hasta mi casa, necesitaba hablar. Vinieron lo más rápido posible. Llegaron a mi casa y subieron hasta mi habitación, cuando les dí la noticia se quedaron anonadadas, no articulaban palabra, después de unos diez minutos de absoluto silencio, Daniela dijo que a ella también le gustaba Mateo, y Claudia asintió y dijo que a ella también. Mientras estábamos en mi cuarto, pican al timbre...
—¿Quién es? -Le grito a mi madre desde el piso de arriba.
—Es mateo. -Contesta mi madre con tono alegre.
Claudia y Daniela que estaban en mi habitación pusieron cara de enfado al contrario que yo. Bajo corriendo y me siento con él en el sofá, me olvidé por completo de Claudia y Daniela.
Mateo y yo empezamos a hablar sin parar, de tonterías, como casi siempre. Mientras hablábamos no paraba de pensar lo perfecto que era, y ...
—Bueno Mateo, tengo que contarte qu... - Derrepente me corta la frase y me tapa la boca.
—Mateo, ¿qué haces?
—Antes de que digas tu nada, yo tengo que decirte una cosa mucho más importante. - Dice Mateo en tono serio.
—Pues esque...
En ese mismo momento, vuelven a picar al timbre.
—¡Yo abro! - Le grito a mi madre
Era Nacho. - ¿Qué haces aquí? - Le pregunto extrañada.
—Hoy habíamos quedado para comprar el vestido que te prometí. - Me contesta serio, como siempre.
—¡No me acordaba! Lo siento Nacho, vengo ahora, siéntate en el sofá. - Le digo mientras subo a mi habitación y me arreglo.
Chicas, tenéis que iros, me tengo que ir, hablamos mañana en clase.
Pasa la tarde muy rápido, Nacho es majísimo, sigo pensando que dentro de
esa coraza de serio y borde, hay una persona alegre. Cuando ya estaba en casa me suena el móvil, ¡es Mateo! Grité.
—¿Si? -Contesto al teléfono.
—Oye, hoy te quería decir algo muy importante, pero no pude, quisiera decirtelo ahora...
¡Alba, duérmete! Me grita mi madre.
—Lo siento Mateo, tienes que decírmelo mañana, tengo que irme a dormir, Adiós.
Después de colgarle me quedé con la intriga, ¿qué me querrá decir?
No hay comentarios:
Publicar un comentario