miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 6; La vida también tiene un lado positivo.

Como estaba contando: Abrí la puerta y apareció un chico de unos dieciséis años, era moreno, de ojos marrones y pelo negro, muy guapo.

Hola, ¿quién eres? -Le pregunto.

Acabo de mudarme desde México, a la casa de al lado, y no conozco a nadie por aquí.
¿Cómo te llamas? -Pregunto curiosa.
Raúl ¿y vos?
Yo Alba.

Le invito a pasar y hablamos, le cuento que yo también había nacido en México y bueno, todo eso. Mientras estábamos hablando bajaba Carla con sus maletas.


Eh, ¿dónde vas? -Le digo mientras le quito la maleta de la mano.

Me vuelvo a Barcelona, me llamó mi madre diciéndome que ya podía volver. —Vuelve a coger su maleta y sale por la puerta. Le abrazo fuerte, le repito que estaré aquí para lo que ella quiera, me da un beso y me dice que hable con Nacho y que le cuente que ella se había ido. Yo asiento y le aseguro de que puede estar tranquila.

Me vuelvo a sentar en el sofá con Raúl, me encanta su acento. Me confiesa que su madre es mexicana pero su padre argentino. Me cuenta casi toda su vida y es muy interesante, la verdad, me ha encantado pasar un rato con él.


Bueno me tengo que ir a casa, ¿mañana haces algo? -Me pregunta mientras me suelta una sonrisa.

De momento no, iré al instituto y después no tengo nada que hacer.

Me pide mi número de teléfono, yo se lo doy encantada.


Si quieres, te llamo después de las clases y quedamos.

¡Sí! - Le digo sin pensármelo dos veces.
Vale, adiós. -Mientras se va me guiña el ojo y me sonríe.

Me he pasado la tarde hablando con Raúl, me pongo el pijama y me tumbo en la cama, es tan guapo, no paro de pensar en él, me he olvidado por completo de Mateo y de Claudia, ojalá sean muy felices, pobre Nacho, mañana tendré que hablar con él, a ver como se lo tomará...


Ya es por la mañana, hace un día muy bonito y creo que me está empezando a gustar Raúl, llego a clase a tiempo, madre mía estoy en racha, hablo con Nacho, no se lo ha tomado demasiado bien, pero lo superará. Durante las clases veo el sitio de Daniela vacío, la echo de menos, era un gran apoyo... Todo el grupo se ha distanciado, no creo que volvamos a hablarnos, no me importa mucho, con el único que hablo es Nacho, y muy de vez en cuando. Terminan las clases, llego a mi casa y me siento a ver un rato la televisión. Raúl is calling, me llama.


Hola. -Contesto nerviosa.

Buenas, ¿dónde andas? -Me responde.
Estoy en mi casa.
Vale, voy hacia allí. -Me contesta sin dejarme acabar la frase.

Inmediatamente pica al timbre, pasa y me pregunta que si sé andar en "skate" nunca había montado en uno de esos trastos.


¿Quieres que te enseñe a montar?

¿Por qué no? Por probar no me va a pasar nada.

Me lleva a un terreno llano, posa el "skate" en el suelo y me pide que me suba, entre mi equilibrio y lo torpe que soy... Me subo a esa cosa, me da la mano y me dice que me tranquilice, que él no va a dejar que me caiga. ¿Qué pasa si me caigo? -Le pregunto.


Que te ayudo a levantarte, o me tiro contigo. - Me contesta con una sonrisa de oreja a oreja.


Hago lo que puedo para no hacer el ridículo, de momento no ha pasado nada, de repente un resvalón hace que casi me caiga, Raúl me sujeta por la espalda: tranquila ¿ves como no pasa nada? Me repite.


Le contesto con otra sonrisa. Pasa la tarde muy rápido, nos sentamos en un banco que está cerca, hablamos y hablamos, me dice que le presente a mis amigos, le conté todo lo que había pasado. Me abraza y me dice que lo siente. No pasa nada. -Le contesto mientras suelto una risa fingida.


El fin de éste día está a punto de llegar, hemos prometido quedar todos los días, es el chico perfecto. La frase de "Los pequeños cuentos se convierten en grandes historias" me la dijo Mateo por primera vez, he mandado a Mateo y a esa frase a la mierda. Cuando volvíamos a casa Raúl me susurra "Si tú me dices ven, yo lo dejo todo." Entro en casa y él se despide, esa frase me ha enamorado aún más de él, no paro de pensar en esa frase. Al día siguiente, ya me desperté tarde, me vestí lo más rápido que pude y ni desayuné, llegué a clase media hora más tarde, otra vez la bronca de la Señorita Olivo, ya me daba igual lo que me dijera. Mientras estoy en clase me llega un mensaje de Nacho, hoy no vino a clase. "Alba, me voy, quiero demasiado a tu prima, voy a mudarme a Barcelona, ya hablamos, cuando llegue allí, te aviso."


El mensaje me ha dejado anonadada, no sabía que lo que sentía por Carla fuera tan fuerte, pero bueno, espero que todo les vaya bien, me ha dicho que me escribirá todos los días para contarme como le va, y bueno, eso.


Mientras estamos en clase, la señorita Olivo nos presenta a una nueva alumna, Sara.


Esta es Sara, una nueva alumna del centro. -Nos la presenta.


Me quedé en "Poker face" ya que es muy raro que venga una nueva alumna ahora, ya está acabando el curso, la sentó a mi lado, no paré de mirarla, me sonaba de algo, pero no sé de que.

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