Me pongo nerviosa, las piernas me empiezan a temblar pero inesperadamente aparece el hombre aquel que me había metido en la habitación acompañado de otro hombre, aquel que aparentaba veinte años, me agarra del brazo bruscamente y me grita que corra. Ahora sí que no entendía nada... Conseguimos escapar de todos aquellos hombres que me rodeaban y me mete en un coche, arranca y salimos de aquel recinto, yo estaba confusa y asustada, poco a poco empezaban a perseguirnos coches, coches y más coches, pero a la misma vez se perdían en la profundidad de la noche.
Aquel hombre parecía tranquilo.
—Estate tranquila, no te va a pasar nada más, esa gente es muy mala, pero no les vas a volver a ver. — Me hablaba con voz tranquilizadora.
—Muchas gracias, necesitaba oír algo así. Si esa gente es tan mala, ¿por qué trabajas para ellos? — Respondo con voz tranquilizadora.
—En realidad me obligaron a trabajar para ellos hará unas semanas, y cuando me enteré de lo que hacían con las mujeres... en fin. Me pareció algo rastrero.
—Repito, muchas gracias, estaba muy asustada.
—¿Recuerdas las notas que te pasaron por debajo de la puerta?
—Sí, ¿por qué?
—Era el dueño, solo quería aprovecharse de ti... Asqueroso.
Después de un largo viaje en coche, acompañado de una conversación, llegamos a la carretera general y abandonamos aquel camino que conducía al infierno.
—Bueno, dime donde vives y te acercaré a tu casa. —Responde aquel joven.
Le indiqué y rápidamente llegamos al hotel,me bajé y me dió su número de teléfono, por si algún día necesitaba algo. Le di las gracias repetidamente.
Llegué a la habitación donde estaban Sara, Claudia y Jose. Evidentemente estaban durmiendo, ya que eran las 04:25 de la mañana. Les desperté con un grito, me senté en uno de los sillones que había cerca de las camas, se despertaron rápidamente, yo me derrumbé a llorar, Jose fue a despertar a Lucas, una vez todos en la habitación entre lágrimas y escalofrios les conté todo con detalle, todos vinieron a abrazarme con frases tranquilizadoras. Una vez tranquila, cada uno volvió a su habitación, pero Jose se fue con Lucas y yo me quedé con las chicas y seguí dandoles aún más detalle.
Ya por la mañana todos nos despertamos, me acerqué a mi bolso, y me di cuenta de que no tenía el móvil, ya que me lo rompieron, le pedí el móvil a Sara y llamé a "mi salvador" del que sigo sin conocer el nombre.
—¿Sí? —Responde aquel hombre.
—¡Hola! Soy Alba.
—¡Alba! Tengo una cosa para ti, dentro de media hora en "La Sirena".
Al finalizar la frase, colgó. La sirena es una cafetería que está muy de moda en Colombia, pasó la media hora y me acerqué allí con Claudia, Lucas, Sara y Jose, sinceramente ya me daba miedo andar sola por la calle. Después de unos minutos eaperando aparece.
— Alba, aquí tienes.
—¡Mi móvil!
—Sí. —Contesta entre risas.
—Pero si estaba roto.
—Se me da bien eso de arreglar cosas. —Vuelve a contestar entre risas.
No lo dudo, me levanto y le abrazo.
—Pero, una cosa ¿cómo te llamas? Esque tengo una intriga. —Respondo haciendo una mueca acompañada de unas risas.
— Me llamo Ramón, pero todos me llaman "monty" no preguntes por qué — Se rie.
—Bueno, me darás tu número para tomar algo algún día ¿no? —Contesta seguidamente.
—Claro. —Se lo doy.
Miro hacia mis amigos y están todos mirando fijamente a Monty. ¿Por qué razón?
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